Un clásico reconfortante suizo que combina pasta y patatas en una cremosa salsa de queso, servido con manzanas caramelizadas.
Pela las patatas y córtalas en cubos de 2 cm.
Hierve los macarrones junto con las patatas en agua salada durante 10 minutos hasta que estén tiernos.
Escurre bien y vuelve a poner en la olla.
Añade la nata y el Gruyère a fuego lento hasta que el queso se funda en una salsa cremosa.
En otra sartén, saltea las rodajas de manzana con mantequilla hasta que estén doradas y caramelizadas.
Sirve la pasta con las manzanas templadas por encima.
MesitaMia
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